“Mi Sexualidad y lo que debo saber de ella”

Publicado: mayo 9, 2011 en TEMAS DE ESTUDIO

TEMA 1 “MI SEXUALIDAD Y LO QUE DEBO SABER DE ELLA”

1.1   SEXO BIOLÓGICO

1.2   SEXO DE ASIGNACIÓN

1.3   ROLES SEXUALES

1.4   IDENTIDAD SEXUAL

1.5   ORIENTACIÓN SEXUAL

1.6   SEXUALIDAD

1.7   EDUCACIÓN INTEGRAL EN LA SEXUALIDAD

1.1   SEXO BIOLÓGICO

 

“EL SEXO BIOLÓGICO ES EL QUE VIENE DETERMINADO DESDE EL MOMENTO DE LA FECUNDACIÓN”

De esta manera podemos decir que existen dos sexos biológicos: el sexo masculino y el sexo femenino, cada uno con sus características físicas y biológicas.

Sexo biológico masculino

El aparato reproductor masculino garantiza que el varón tenga la capacidad de fecundar el óvulo femenino y en ello la transmisión de la información genética por medio de la célula espermatozoidal. Los órganos sexuales primarios del varón son exteriores, a diferencia de los de la mujer que son internos.

 

Características sexuales secundarias

Las “características sexuales secundarias” exclusivas del varón tienen como fin natural la atracción de la mujer. Estas características determinan además en cada cultura las maneras de ser del varón como su modo de hablar, vestir, pensar, actuar, trabajar, conformar la familia y otros asuntos del rol social. Entre las características secundarias más comunes que empiezan a desarrollarse a partir de la pubertad y la edad viril (y que no necesariamente son siempre así) sin que su ausencia vaya en contra de la identidad masculina, se cuentan las siguientes:

 

  • Tono de voz grave y fuerte.
  • Estatura superior a la femenina.
  • Crecimiento de pelo en el rostro (barba y bigote).
  • Tórax amplio y pelvis estrecha; forma triangular del torso.
  • Mayor volumen corporal.
  • Carencia de grasa subcutánea.
  • Mayor tendencia a la calvicie.
  • Piel gruesa y más oscura.

Un ser humano del género masculino es varón desde el momento en el cual es concebido: el espermatozoide contiene los cromosomas sexuales diferenciados XY, mientras la hembra tiene los cromosomas homogaméticos  XX. La combinación cromosómica entre el espermatozoide y el óvulo determina el sexo del individuo concebido, lo que da como resultado que un feto pueda ser determinado como “hembra” si la combinación cromosómica es XX y como varón si es XY. La combinación genética XX es más frecuente que la combinación genética XY, mientras que la mortalidad infantil es menor en varones recién nacidos que en niñas.

 

El varón infante recibe el nombre de “niño” al menos hasta el inicio de su pubertad. También es popular llamarlo “joven”, palabra que lo determina hasta su primera juventud (aproximadamente hasta los 20 años de edad). Durante este tiempo comienza todo el proceso de desarrollo físico, psicológico y social como “varón” que le permitiría desarrollar un rol determinado por la cultura a su condición humana masculina.

 

En este contexto, el varón que llega a la edad adulta y que alcanza todos los estereotipos sexuales y culturales, es llamado “hombre”. Es decir, el varón es un ser humano masculino maduro, preparado para desempeñar el rol sexual masculino en sociedad.

 

 

Sexo biológico femenino

El aparato reproductor femenino garantiza que la mujer tenga la capacidad de producir óvulos y en ello la transmisión de la información genética por medio de la célula ovárica. Los órganos sexuales primarios de la mujer son interiores, a diferencia de los del hombre que son externos.

Las “características sexuales secundarias” exclusivas de la mujer tienen como fin natural la atracción del hombre, para la prolongación y existencia de nuestra especie y además una función importantísima que es la crianza y protección de su descendencia. Como ya se dijo antes estas características sexuales secundarias determinan además en cada cultura las maneras de ser de la mujer como su modo de hablar, vestir, pensar, actuar, trabajar, conformar la familia y otros asuntos del rol social. Entre las características secundarias más comunes que empiezan a desarrollarse a partir de la pubertad y la edad productiva de la mujer (y que no necesariamente son siempre así) sin que su ausencia vaya en contra de la identidad femenina, se cuentan las siguientes:

 

  • Mamas más desarrolladas.
  • Estatura menor que el hombre.
  • Más ancha en las caderas que en los hombres.
  • Funcionamiento de las glándulas mamarias.
  • Más grasa subcutánea.
  • Depósitos de grasa principalmente en los glúteos y en los muslos (forma de pera).
  • Piel más suave.

La mujer infante recibe el nombre de “niña” al menos hasta el inicio de su pubertad. También es popular llamarla “señorita”, palabra que la determina desde la aparición de sus primeros cambios físicos notables hasta su primera juventud (aproximadamente hasta los 20 años de edad). Durante este tiempo comienza todo el proceso de desarrollo físico, psicológico y social como “mujer” que le permitiría desarrollar un rol determinado por la cultura a su condición humana femenina.

 

En este contexto, la mujer que llega a la edad adulta y que alcanza todos los estereotipos sexuales y culturales, es llamada “mujer”. Es decir, la mujer es un ser humano femenino maduro, preparado para desempeñar el rol sexual femenino en sociedad.

 

1.2   SEXO DE ASIGNACIÓN

Con el sexo de asignación o de crianza entendemos  al sexo asignado al recién nacido, lo cual da paso a los factores sociales, de crianza y psicológicos que tienen una gran influencia en el desarrollo de la persona y en su identidad sexual.

 

De acuerdo con el sexo asignado por sus características físicas o características sexuales primarias a esa persona niño ó niña, se le asignará un nombre en referencia a su género llamando a una María y al otro Juan, también se le asignará un uso de colores que definirán sus rasgos: azul para el niño, rosa para la niña, se le inscribirá en el Registro Civil como una persona del sexo MASCULINO ó FEMENINO y el nombre de pila será de acuerdo a su género: esta asignación de la identidad sexual primaria es de suma importancia ya que determinará la relación de este recién nacido con el mundo y los roles o papeles que se le asignarán como consecuencia de esto. Inicia su identidad como una persona HOMBRE ó MUJER  ante la familia, la sociedad y el Estado.

Con el sexo de asignación y crianza comienza el proceso de identificación sexual, como un proceso psicológico que repercute en la totalidad de la persona influyendo en todas sus actividades, deseos, gustos, aficiones, pensamientos, educación, trabajo, etc.  que generan actitudes a nivel profundo con las que la persona se siente, identifica y acepta plenamente como hombre ó mujer.

1.3   ROLES SEXUALES

Los roles sexuales son u patrón de conductas establecidas en la sociedad para el hombre y para la mujer. También son considerados como las creencias y las actitudes individuales acerca de los comportamientos esperados para cada género en nuestra sociedad.

Sin embargo las actividades consideradas adecuadas para el hombre o para la mujer son diferentes en cada cultura. En la cultura mexicana la visión del hombre está orientada al rol instrumental, por otro lado a la mujer se le identifica con actividades expresivas.

Un rol sexual es un patrón de comportamiento esperado de los individuos en base a su género. Los roles se forman debido a la influencia que tienen las diferencias sexuales y físicas en las habilidades y actitudes. También se forma por las creencias compartidas en una sociedad acerca del comportamiento esperado para los hombres y las mujeres. Esto provoca que cada género desarrolle diferentes habilidades, actitudes, comportamiento social y emociones. Los roles sociales dependen de las definiciones sociales y de los significados socialmente construidos en base a los estereotipos vigentes.

Las diferencias anatómicas entre el hombre y la mujer sirvieron de base para el desarrollo de los roles sexuales, como un conjunto de expectativas de la forma en que debe de comportarse cada persona de acuerdo a su género. Las diferentes sociedades a lo largo de la historia han hecho una gran división sexual del trabajo, lo que ha separado a los sexos en dos grandes grupos sociales ya que hay trabajos que se consideran femeninos y trabajos que se consideran masculinos y aunque actualmente existan mujeres pilotos, ingenieras, astronautas y nombres secretarios, niñeros ó enfermeros aún existen estereotipos de género en el trabajo que aún consideran trabajos de hombre y trabajos de mujer como una concepción social más allá de las habilidades o destrezas, físicas ó mentales que pudieran demostrar unas u otros.

 

1.4   IDENTIDAD SEXUAL

 

La identidad sexual de una persona va ligada íntimamente con el sexo asignado, de manera que hay que reconocer que a muy temprana edad, casi desde que se nace el individuo, ya sea niño ó niña, está aprendiendo el rol que le corresponde por su sexo asignado en base a sus características sexuales primarias (sexo biológico), lo cual le genera una identidad social, un nombre de acuerdo a su género, el uso de las costumbre en base a su calidad de varón ó hembra, etc. Además de esto el individuo será tratado por los demás en base a su rol sexual, por su familia, por la sociedad y por el Estado. En la formación de la identidad de género, la etapa más importante será entre los dos y los seis años de edad. Alrededor de los tres años el individuo se reconoce como niña ó como niño y puede decir con bastante exactitud el sexo de los otros. A la edad de preescolar los niños pueden relatar y diferenciar las actividades estereotipadas para cada sexo: las niñas juegan a la casita, a tender camas o la comidita, mientras los niños juegan a la pelota, con los carritos, al trenecito, etc.

A los cuatro años pueden designar correctamente el sexo de las personas y pueden discernir que el sexo no cambia a lo largo de la vida.  A los seis años de edad la identidad sexual del niño ya está consolidada y comenzará a comportarse de acuerdo a su género con los estereotipos y roles sociales aprendidos de su entorno familia, escolar y social. Existen cinco factores que influyen en la identidad sexual:

  • El conocimiento de pertenecer a un género
  • Sentir compatibilidad con los miembros de su grupo
  • La presión social para comportarse de acuerdo con su género
  • Las actitudes que toma el individuo ante ambos géneros

 

Existen tres teorías sobre la adquisición de la Identidad sexual ó identidad de género:

  • Modelos de aprendizaje:

Supone que las diferencias y la conciencia de género se adquiere por imitación al modelo que muestran los adultos y por las recompensas que el niño o niña recibe por realizar un comportamiento socialmente adaptado ó aceptado.

 

  • Teoría cognitivo-evolutiva:

Está relacionada con los procesos de pensamiento del niño y con su percepción del medio ambiente. Según esta teoría el niño o niña, se comporta siguiendo el modelo que ha observado de los adultos, para adaptarse a su rol social y a su identidad de género: lo hace porque se siente seguro con el rol que el niño cree que le corresponde y no por la recompensa que pudiera obtener de los adultos.

 

  • Teoría de interacción bio-social:

Supone que la identidad sexual se integra por factores biológicos, psicosociales y de aprendizaje. Los factores biológicos son los inherentes a su sexo biológico, los factores psicosociales son los que se refieren a los determinados por la sociedad asignando roles a los individuos según su género y los de aprendizaje se dan por observación e imitación del comportamiento de los adultos según su género.

 

 

 

1.5   ORIENTACIÓN SEXUAL

 

“La Orientación Sexual abarca el desarrollo sexual entendido como: salud reproductiva, relaciones interpersonales, afectividad, imagen corporal, autoestima y relaciones de género. Enfoca las dimensiones fisiológicas, sociológicas, psicológicas, morales y espirituales de la sexualidad, a través del desarrollo de las áreas del conocimiento, afectivas y del comportamiento, que incluyen las habilidades para la comunicación eficaz y la toma responsable de decisiones”.

 

 

La orientación sexual se basa en los aspectos siguientes:

  • Aspecto biológico (sexo biológico)
  • Aspecto social (rol de género, aceptación del modelo enseñado)
  • Aspecto psicológico (aceptación personal del género)
  • Identidad sexo-genérica (percepción intima y personal de pertenecer a uno de los géneros)
  • Valores morales
  • Valores sociales
  • Valores espirituales
  • Aceptación de sí mismo

 

La orientación sexual puede ser:

  • Heterosexual, cuando su atracción afectiva y erótica es hacia  personas de diferente sexo.
  • Homosexual, cuando su atracción afectiva y erótica es hacia personas del mismo sexo.

 

“La orientación sexual va ligada íntimamente a la identidad sexual ó identidad de género, el bienestar sexual, a partir de valores basados en los derechos humanos y relaciones de igualdad y respeto entre las personas”.

 

1.6   SEXUALIDAD

 

Al hablar de sexualidad nos referimos  a una dimensión de la personalidad y no solamente a la capacidad de un individuo, hombre o mujer para generar una respuesta erótica. Desde el punto de vista biológico, psicológico y social somos individuos sexuados, o sea individuos capaces de expresar su capacidad de género (masculino ó femenino) tanto biológicamente (reproducción) como psicológicamente (afectos, atracción, erotismo)y socialmente (roles sociales derivados del género).

Todas las personas somos distintas, de acuerdo a nuestra nacionalidad, cultura, religión, costumbres, educación, etc. Y la forma de manifestar nuestra sexualidad es muy variada y diferente en cada uno de nosotros. Un japonés expresa su sexualidad de una manera muy diferente a un mexicano o a un africano… de igual manera una australiana expresará su sexualidad muy diferente a una inglesa, a una esquimal o a una brasileña…cada uno expresará su sexualidad de acuerdo al contexto familiar, social, cultural, educativo aprendido en su propio país ó región.

 

 

La sexualidad es una realidad humana que une la dimensión biológica, social y afectiva del individuo sea hombre o mujer. La sexualidad es una necesidad básica del ser humano por medio de la cual puede expresar sus sentimientos más profundos, su afecto, su amor a otra persona y que genera satisfacción y sentimientos de realización. La sexualidad es un derecho al que todos los seres humanos debemos de tener acceso: derecho a expresar nuestros propios sentimientos

A continuación cito una parte del Documento del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) celebrado en El Cairo basado en propuestas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) organismo perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y ligado íntimamente a la Organización Internacional de los Derechos Humanos (Human Rights International) en 1994

Sexualidad y derechos humanos

Con frecuencia las discusiones sobre la sexualidad humana y el comportamiento sexual suscitan una serie de consideraciones y respuestas complejas. Esto es especialmente cierto cuando se trata de la sexualidad femenina. Si bien las interacciones sexuales son una realidad fundamental de las relaciones sociales, las experiencias reales de la sexualidad de las niñas y las mujeres están determinadas por una serie de permisos y restricciones que rara vez son aplicados por igual a los niños y los hombres.

Los permisos y restricciones no sólo determinan las expresiones de la sexualidad femenina; a través de la sexualidad, influyen en todos los demás aspectos de la vida de las niñas y las mujeres. Como resultado de la creciente visibilidad y el apoyo logrado a nivel mundial por el movimiento que presiona por el reconocimiento de los derechos de la mujer en tanto derechos humanos, los asuntos relacionados con la sexualidad han llegado a las primeras planas. No resulta sorprendente el hecho de que, con frecuencia, las diferencias extremas hayan acompañado este proceso. En el transcurso de foros y eventos internacionales reciente, los debates y preocupaciones que marcaron la preparación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) en El Cairo lo demuestran. Las controversias y negociaciones de El Cairo y las implicancias de las decisiones tomadas han sido discutidas de manera provocadora por Copelon y Petchesky en el artículo “Hacia un enfoque interdependiente de los derechos reproductivos y sexuales como derechos humanos: reflexiones sobre la CIPD y el futuro”. Incluimos seguidamente un ejemplo del Programa de Acción (de aquí en adelante, el Documento de El Cairo) con el fin de poner de relieve la naturaleza de las complicaciones que rodean las discusiones sobre la sexualidad.

El Documento de El Cairo reconoce el derecho a la salud sexual y reproductiva de la siguiente manera:

La salud reproductiva es un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con quién.

1 Mi agradecimiento a Ali Miller y a Grace Poore por sus meditadas sugerencias. 2 A lo largo del texto me refiero a niñas y mujeres en conjunto o por separado, dependiendo del contexto. En algunos casos, las niñas están implícitas en el término “mujeres”.

Con qué frecuencia… [La atención de la salud reproductiva] incluye también la salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones personales, y no meramente el asesoramiento y la atención en materia de reproducción y de enfermedades de transmisión sexual. (Capítulo VII, párrafo 7.2, Programa de Acción, CIPD, 1994).

Basado en las definiciones de salud propuestas por la Organización Mundial de la Salud y en derechos fundamentales expresados en importantes instrumentos internacionales de derechos humanos, el Documento de El Cairo es indiscutiblemente una de las declaraciones más progresistas que haya surgido recientemente mediante el consenso global al reconocer la actividad sexual como un aspecto positivo de la sociedad humana.

 

NOTA:

 

Los principios básicos de la constitución de la Organización Mundial de la Salud incluyen:

“La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades…”

“El goce del grado máximo de salud que se puede lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, convicciones políticas, condición económica o social.”

Estos principios fueron reafirmados en la Declaración de Alma-Ata (Conferencia Internacional sobre Atención de Salud Primaria) en 1978. El Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales también reconoce el derecho a disfrutar del nivel más alto posible de salud física y mental” (artículo 12).

De carácter condicional en relación al párrafo 7.2, el texto incluido en el documento final es el siguiente: “Los derechos reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales sobre derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas aprobados por consenso.” (Capítulo VII, párrafo 7.3, Programa de Acción, CIPD, 1994).

 

 

1.7   EDUCACIÓN INTEGRAL EN LA SEXUALIDAD

Entendemos la sexualidad desde una visión integral, como consustancial al ser humano, propulsora de los vínculos afectivos y la socialización, en los cuales se articulan las dimensiones biológica reproductiva, socio-afectiva, ética y moral; todas ellas en interacción plena, formando una unidad dinámica durante la vida de las personas. Asimismo, la sexualidad se expresa a través de los afectos, la identidad, la intimidad, el amor, la reproducción, la familia, el bienestar, las relaciones con los demás y los roles.

Educación Sexual Integral

La Educación Sexual Integral, es una acción formativa presente en todo el proceso educativo, que

contribuye al desarrollo de conocimientos, capacidades y actitudes para que los estudiantes valoren y asuman su sexualidad, en el marco del ejercicio de sus derechos y de los demás.

Tiene como finalidad principal que los estudiantes logren aprendizajes significativos para el ejercicio de una sexualidad saludable, placentera y responsable en el contexto de relaciones interpersonales, democráticas, equitativas y respetuosas. Esto implica que se desarrollen habilidades para el desarrollo del autoconocimiento, la autoestima, el respeto mutuo, la autonomía y la toma de decisiones, en la formación integral de los estudiantes.

En este sentido, la Educación Sexual Integral procura responder a las necesidades cambiantes de las y los estudiantes, fortaleciendo su autonomía, aspecto fundamental para el logro de un   desarrollo integral pleno. Asimismo, forma parte de la educación ciudadana que concibe a toda  persona, en especial, a todo niño, niña, adolescente y joven, como sujeto de derechos, capaz de asumir progresivamente responsabilidades, tomar decisiones y establecer comunicaciones eficaces con las personas adultas de su entorno.

La Educación Sexual Integral promueve que las y los estudiantes construyan los conocimientos, actitudes y valores que les permitan crecer como personas, reforzar sus vínculos  solidarios y equitativos con las demás personas, para contribuir activamente a la construcción de entornos democráticos e inclusivos, en las interacciones que establece en el marco de su cultura.

La Educación Sexual Integral enfoca su atención en el desarrollo sexual saludable de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, teniendo en cuenta las particularidades de cada etapa de desarrollo. En este sentido, se considera que ellas y ellos expresan un desarrollo sexual saludable cuando:

  • Encuentran en su sexualidad una fuente de bienestar y placer a través de la expresión auténtica de sentimientos y afectos.
  • Valoran y cuidan su cuerpo, así como, la salud y el bienestar de las personas que los rodean.
  • Manifiestan en su comportamiento las características propias de la sexualidad que corresponden a la etapa del ciclo vital que les toca vivir.
  • Son agentes de su propio cuidado y desarrollo sexual, habiendo fortalecido factores de protección que les permitan anticiparse y evitar comportamientos y situaciones de riesgo.
  • Tienen comportamientos responsables, libres de prejuicios y toman decisiones de manera autónoma.
  • Son conscientes de sus actos y deseos, asumiendo una actitud crítica y reflexiva frente a las prácticas y representaciones sociales que sus contextos socioculturales establecen con respecto a la sexualidad.
  • Buscan y reciben información actualizada y veraz con respecto a temas de educación sexual.

La Educación Sexual Integral hace posible que las y los estudiantes adquieran  aprendizajes básicos que permitan la expresión de una sexualidad saludable. Estos aprendizajes  básicos para la Educación Sexual Integral están compuestos por las dimensiones biológicas reproductivas, socio-afectiva, éticas y morales.

PROF. JUAN ARMANDO GARCIA LOZANO

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